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martes, 14 de diciembre de 2010

EL LOBBY ARABE EN ESTADOS UNIDOS

Un libro que estoy leyendo y que espero que pronto traduzcan al espanol. Ayuda a comprender el por que de situaciones como la actual politica exterior de Estados Unidos, los discursos conciliadores de Obama, los silencios diplomaticos. Todo el mundo habla del "Lobby Israeli" pero casi nadie es consciente de la influencia del Lobby Arabe. Tal vez, porque este es el primer libro que trata sobre esta cuestion en mas de 25 años. 
http://www.mitchellbard.com/lobby.html
 
Otro asunto que creo que deberia ser investigado, es la influencia del Lobby Arabe a traves de  sus inversores en Europa, concretamente en nuestro pais. Mas que nada, porque la cosa nos puede salir muy cara a medio y largo plazo socialmente. Ya que estos pondran  "pasta" muy necesaria para nuestra economia, pero condicionaria (de hecho ya lo hace, y mucho) nuestras relaciones con otros paises, nuestro sistema educativo, el enfoque de ciertas noticias en los medios, ect. 
Sabian ustedes que en 2009 Emiratos Arabes Unidos fue el primer inversor extranjero en España? 
Otra cuestion que me planteo a raiz de esto y de la fundacion qatari que va a patrocinar al Futbol Club Barcelona, es si la supuesta "Alianza de civilizaciones Zapateril" tiene mas que ver con futuros negocios que con un supuesto "buen rollismo" fraternal.
Tendra algo que ver la actual postura del gobierno espanol respecto al conflicto de oriente medio con las inversiones arabes en Espana?
En fin Serafin, dejaremos estos, estos y otros datos para futuros post.
 

martes, 9 de junio de 2009

LAMENTO EN OSLO

Por Elena Bonner*


*Elena Bonner es esposa del difunto premio nobel ruso Andrei Sakharov. Esta es la traduccion del discurso que dio en el Foro de Libertad en Oslo el 19 de mayo de 2009.


Al invitarme a esta conferencia el presidente del foro, Thor Halverson, me pidió que hablara acerca de mi vida, el sufrimiento que soporté y cómo fui capaz de soportarlo. Pero hoy, todo eso me parece bastante innecesario.

Así que sólo voy a decir algunas palabras acerca de mí.

A la edad de 14 años, fui privada de mis padres. Mi padre fue ejecutado, mi madre pasó 18 años en prisión y en el exilio. Mi abuela me crió a mí y a mi hermano menor. El poeta Vladimir Kornilov, que sufrió el mismo destino, escribió: “Y, en esos años, se sentía que no teníamos madres. Teníamos abuelas”. Hay cientos de miles de esos niños. Ilya Eheremburg nos llamó “los extraños huérfanos de 1937”.

Entonces vino la guerra. Mi generación fue casi arrancada de raíz por la guerra, pero yo tuve suerte. Volví de la guerra. Volví a una casa vacía. Mi abuela había muerto de hambre en el sitio de Leningrado. Después vino un departamento comunal, seis años medio hambrientos de escuela de medicina, enamorarse, dos hijos y la pobreza de un doctor soviético. Pero no estaba sola en esto. Todo el mundo vivía de esta manera. Después estuvo mi período de disidente seguido por el exilio. ¡Pero Andrei [Sakharov] y yo estábamos juntos! Y eso fue verdadera felicidad.

Hoy, resumiendo mi vida (a la edad de 86, trato de resumir mi vida todos los días que estoy todavía viva), puedo hacerlo en tres palabras. Mi vida fue típica, trágica y hermosa. El que necesite detalles – que lea mis dos libros, “Solos juntos” y “Madres e hijas”. Han sido traducidos a muchos idiomas. Lean las “Memorias de Sakharov”. Es una pena que sus diarios no hayan sido traducidos; fueron publicados en Rusia en 2006. Aparentemente, Occidente no está interesado ahora en Sakharov.

OCCIDENTE no está muy interesado en Rusia tampoco, un país que ya no tiene elecciones reales, tribunales independientes o libertad de prensa. Rusia es un país donde periodistas, activistas de derechos humanos y migrantes son muertos regularmente, casi diariamente. Y una extrema corrupción florece, de una manera y extensión que nunca antes existió en Rusia o en cualquier otra parte. Así que ¿Principalmente de qué discuten los medios masivos de comunicación occidentales? Gas y petróleo – de los que Rusia tiene mucho. La energía es su única carta de triunfo, y Rusia la usa como instrumento de presión y chantaje. Y hay otro tema que nunca desaparece de los diarios - ¿Quién gobierna Rusia? ¿ Putin o Medvedev? Pero que diferencia hace, si Rusia ha perdido completamente su impulso para el desarrollo democrático que pensábamos que veíamos en los comienzos de los ‘90. Rusia permanecerá en la forma en que está ahora durante décadas, a menos que haya alguna agitación violenta.

Durante los años desde la caída del Muro de Berlín, el mundo ha experimentado cambios increíbles en un excepcional corto período de tiempo. Pero ¿el mundo mejoró, o prospero mas, para los 6.800 millones de personas que viven en nuestro pequeño planeta? Nadie puede responder a esa pregunta sin ambigüedad, a pesar de todos los logros en ciencia y tecnología y ese proceso que acostumbramos llamar “progreso”. Me parece que esa palabra se ha convertido en más alarmante, más impredecible y más frágil. Estas alarmas, impredecibles y fragiles. son sentidas, hasta cierto punto, por todos los países y todos los individuos. Y la vida cívica y política se convierte en más y más virtual, como una imagen en una pantalla de computadora.

Aún así, la imagen de la vida, formada por la televisión, los diarios o la radio, permanece siendo la misma – no hay fin para las conferencias, cumbres, foros y competencias desde los concursos de belleza hasta los de comer sándwiches. Dicen que la gente se reúne – pero en realidad, cada vez están más separados.

Y esto no se debe a que una depresión económica irrumpió de pronto y nos pateó una maldita gripe. Esto comenzó el 11 de setiembre de 2001. Primero, enojo y horror provocado por los terroristas que destruyeron las Torres Gemelas y el World Trade Center y por sus cómplices en Londres, Madrid y otras ciudades, y por los shahids, suicidas con bombas que se volaron a sí mismos en lugares públicos como discotecas y fiestas de casamiento, y cuyas familias fueron recompensadas con $25.000 cada una por Saddam Hussein. Más tarde, Bush fue culpado por todo y, como siempre, los judíos – esto es, Israel. Un ejemplo fue la primera Conferencia de Durban, y el crecimiento del antisemitismo en Europa, hecho notar hace algunos años, en un discurso, por Romano Prodi. Entonces fue Durban-2; el orador principal fue Ahmadinejad que propuso aniquilar a Israel.

Así que es acerca de Israel y los judíos que hablaré. Y no sólo porque soy judía sino, sobre todo, porque el conflicto de Medio Oriente, desde el fin de la 2ª Guerra Mundial, ha sido una plataforma para juegos políticos y apuestas por parte de las grandes potencias, para los países árabes y políticos individuales, que se esforzaron, a través del así llamado “proceso de paz”, de hacerse de un nombre y, quizás, ganar el Premio Nobel. En un tiempo, el Premio Nobel fue el más elevado premio moral de nuestra civilización. Pero después de diciembre de 1994, cuando Yasser Arafat se convirtió en uno de los tres nuevos laureados, su valor ético fue minado. No siempre saludé con alegría cada selección del Comité Nobel del Storting [parlamento noruego], pero esa me indignó. Y hasta hoy en día, no puedo entender y aceptar el hecho que Andrei Sakharov y Yasser Arafat, ahora póstumamente, compartan el ser miembros en el club de los laureados con el Nobel.

En muchas de las publicaciones de Sakharov (en su libro “Progreso, Coexistencia y Libertad Intelectual” y “Mi País y el Mundo”, en sus artículos y en sus entrevistas), Andrei Dmitrievich escribió y habló acerca de Israel. Tengo una colección de citas de sus escritos sobre este tema. Si fuera publicado en Noruega, muchos noruegos se sorprenderían de cuan claramente la visión acerca de Israel de sus contemporáneos difiere de la visión de Sakharov.

Aquí hay algunas citas de Sakharov: “Israel tiene un indiscutible derecho a existir”, “Israel tiene derecho a una existencia dentro de fronteras seguras”; “Todas las guerras que Israel ha librado han sido justas, forzadas por la irresponsabilidad de los líderes árabes”; “Con todo el dinero que ha sido invertido en el problema de los palestinos, hace mucho que habría sido posible reubicarlos y proveerles buenas vidas en países árabes”.

A TRAVÉS DE LOS AÑOS de existencia de Israel ha habido guerras. Guerras victoriosas y también guerras que no se le permitió a Israel ganar. Cada día - literalmente todos los días – existe la expectativa de un acto terrorista o de una nueva guerra. Hemos visto las iniciativas de paz de Oslo y el apretón de manos de Camp David y la hoja de ruta y tierra por paz (no hay mucha tierra – desde un lado de Israel, en un día claro, se puede ver el otro lado a simple vista).

Ahora, un nuevo motivo está de moda (de hecho es una vieja moda): “Dos estados para dos pueblos”. Suena bien. Y no hay controversia en el Cuarteto pacificador, compuesto por USA, la ONU, la UE y Rusia (vaya gran pacificador, con su guerra chechena y su provocación abkjaziana-ossetiana). El Cuarteto, los países árabes y los líderes palestinos (tanto Hamas como Fatah) le incluyeron demandas adicionales a Israel. Hablaré sólo de una demanda: que Israel acepte de vuelta a los refugiados palestinos. Y aquí son necesarias un poco de historia y demografía.

De acuerdo con la definición oficial de la ONU, se considera refugiados a aquellos que huyeron de la violencia y de guerras, pero no sus descendientes que nacieron en otro país. En una época, los refugiados palestinos y los refugiados judíos de países árabes eran, aproximadamente, la misma cantidad – alrededor de 700.000-800.000. El recientemente creado estado de Israel recibió judíos (alrededor de 600.000). Fueron oficialmente reconocidos como refugiados por la Resolución 242 de la ONU, pero no se les proveyó ninguna asistencia de la ONU. Los palestinos, sin embargo, son considerados refugiados, no sólo en la primera generación, sino también en la segunda, tercera y, ahora, hasta en la cuarta generación. De acuerdo con el informe de la Works and Relief Agency de la ONU, el número registrado de refugiados palestinos ha crecido de 914.000 en 1950 a más de 4,6 millones en 2008, y continúa elevándose debido al crecimiento natural de la población. Toda esta gente tiene derechos de refugiados palestinos y tienen derecho a recibir ayuda humanitaria.

La población total de Israel es de alrededor de 7,5 millones, de los cuales hay alrededor de 2,5 millones de árabes étnicos que se consideran palestinos. Imaginen entonces a Israel, si otros 5 millones de árabes la inundan; los árabes superarían sustancialmente a la población judía. Por lo tanto, creado junto a Israel, habría un estado palestino limpio de judíos porque, adicionalmente a la demanda que los refugiados árabes retornen a Israel, también está la demanda de que Judea y Samaria esté limpia de judíos y entregada a los palestinos – al mismo tiempo que en Gaza ya no hay un solo judío.

El resultado es tanto extraño como terrorífico, porque Israel sería esencialmente destruido. Es terrorífico ver la corta memoria del augusto Cuarteto pacificador, de sus líderes y de sus ciudadanos, si permiten que esto ocurra. Porque el plan “dos estados para dos pueblos” es la creación de un estado, étnicamente limpio de judíos, y otro con el potencial de ser igual. Un País Santo Judenfrei – finalmente el sueño de Adolfo Hitler convertido en realidad. Así que piensen de nuevo, aquellos que todavía son capaces ¿quién, hoy en día, tiene a un fascista dentro de él?

Y OTRA pregunta que ha sido una espina para mí durante mucho tiempo. Es una pregunta para mis colegas de derechos humanos. ¿Porqué la suerte del soldado israelí Gilad Schalit no los perturba del mismo modo que lo hace la suerte de los prisioneros de Guantánamo?

Ustedes lucharon y conquistaron la oportunidad para que el Comité Internacional de la Cruz Roja, periodistas y abogados visiten Guantánamo. Conocen las condiciones de la prisión, la rutina diaria de los prisioneros, su comida. Se han reunido con prisioneros sujetos a tortura. El resultado de vuestros esfuerzos ha sido la prohibición de la tortura y una ley para cerrar esta prisión. El Presidente Obama lo firmó en los primeros días de instalarse en la Casa Blanca. Y aunque él, igual que el presidente Bush antes que él, no sabe qué hacer con los prisioneros de Guantánamo, existe la esperanza que la nueva administración pensará en algo.

Pero durante los dos años en que Schalit ha estado en posesión de los terroristas, la comunidad mundial de derechos humanos no ha hecho nada para su liberación. ¿Por qué? Es un soldado herido, y cae totalmente bajo la protección de las Convenciones de Ginebra. Las convenciones dicen claramente que la toma de rehenes está prohibida, que a los representantes de la cruz Roja se les debe permitir ver a los prisioneros de guerra, especialmente a prisioneros heridos, y hay mucho más escrito en las Convenciones de Ginebra acerca de los derechos de Schalit. El hecho que representantes del Cuarteto mantengan negociaciones con la gente que mantiene a Schalit en un lugar desconocido, en condiciones desconocidas, demuestra vívidamente su desdén por los documentos de derechos internacionales y su total nihilismo legal. ¿Los activistas de derechos humanos también fracasan en recordar los documentos fundamentales del derecho internacional?

Y todavía sigo pensando (algunos encontrarán esto ingenuo) que el primer, diminuto pero real, paso hacia la paz debe se la liberación de Schalit. Liberación, y no su intercambio por 1.000 o 1.500 prisioneros que están en las prisiones israelíes cumpliendo sentencias judiciales por crímenes reales.

Volviendo a mi pregunta de porqué los activistas de derechos humanos están silenciosos, no puedo encontrar una respuesta excepto que Schalit es un soldado israelí, que Schalit es judío. Así que, nuevamente, esto es consciente o inconsciente antisemitismo. Otra vez, esto es fascismo.

TREINTA Y CUATRO AÑOS han pasado desde el día en que vine a esta ciudad para representar a mi esposo, Andrei Sakharov, en la ceremonia del Premio Nobel de 1975. Entonces estaba enamorada de Noruega. La recepción que se me brindó me llenó de alegría. Hoy en día, siento “Alarma y Esperanza” (el título que Sakharov usó para su ensayo de 1977 escrito por pedido del Comité Nobel).

Alarma por los sentimientos antisemitas y antiisraelíes que están creciendo a través de Europa y aún en otras partes. Y, sin embargo, tengo la esperanza de que los países, sus líderes y sus pueblos, en todas partes recordarán y adoptarán el credo ético de Sakharov: “Al final, la elección moral resulta ser la más pragmática elección”.


Traducción para porisrael.org : José Blumenfeld

Gentileza: Jorge Cohen

Reenvia: www.porisrael.org

sábado, 28 de febrero de 2009

JOSEP PLA Y SU VIAJE A ISRAEL EN 1957

«Israel és el resultat d’una dispersió multisecular i enyoradissa, exacerbada per una de les explosions de barbàrie més grans, el nazisme alemany.»
Josep Pla

El siguiente texto esta extraido del libro "ISRAEL 1957" , donde con clarividencia e ingenio, el escritor y periodista catalan JOSEP PLA nos ofrece en 1957, las claves para entender el Israel de nuestros días.

Decíamos en un capítulo anterior que la causa que explica el establecimiento con raíces de los judíos en Israel ha sido la política del agua, es decir, la proyección sobre un país abandonado, erosionado y estéril, de mils de kilómetros de conducciones para hacer llegar el agua hasta dónde el caudal, el dinero y el tiempo han permitido; ya se han obtenido grandes resultados. La zona de Galilea, las llanuras costeras del espacio central, donde se encuentra Tel Aviv, podemos afirmar que tienen resuelta la cuestión del agua. Ahora va llegando a la boca del desierto del Nègueb, portada desde el Iarkon, sito más de cien kilómetros al norte del rodal que se está colonitzant en los momentos presentes. El agua va bajando cabeza al sur y llega ya al desierto, vagamente poblado de tribus de beduïns que divaguen con sus tiendas de drapets negras y las caravanas de asnos y camellos. Dónde llegan las conducciones y se consigue alguna forma de humus, la tierra empieza a verdear rápidamente. Este trabajo se ha podido hacer, se hace y se 'irá tirando a base de un esfuerzo enorme. Es la obra del idealismo, del sacrificio del espíritu de Israel. Esta obra equivale a una tensión colectiva que no tiene demasiados precedentes en el ámbito de la tierra. Lo repito: Israel es un país pequeño, pero es una cosa importantíssima.

Pero esta es una explicación material del fenómeno de la nación judía. Es seguro que hay algo más que explica este renacimiento. Israel está poblado hoy por un material humano procedente de sesenta y dos o sesenta y tres países y tres continentes de la Tierra. Todos y cada uno de estos elementos llegaron aquí con sus costumbres ancestrales, a veces muy esfumados, y con sus costumbres superficiales, a veces fortíssims. Traían su manera de ser, hablando casi siempre la lengua de su país de origen de su procedencia inmediata y a veces conociendo el jiddisch. Se creyó indispensable dar un denominador común a la expresividad de esta gente diversíssima. Es decir: desde un principio, uno de los peligros más granos por qué pasó esta nación fue la posibilidad que se convirtiera en una nueva tierra de Babel. Existí el peligro que la población entrara en un confusionisme galimatiàsic y que no pudiera dialogar, que no pudiera integrarse y fundirse.

Es notoriamente evidente que, en la formación de este denominador común, la creación del nuevo Estado fue un factor muy positivo. El germen del Estado de Israel fue la Agencia judía Internacional (Jewish Agency). Cuando el Estado fue establecido, los cuadros de este enorme organismo de la diáspora, los directivos de la Agencia judía, pasaron a ser los directivos del Estado incipiente. Así, Weizmann, el célebre químico, fundador de la Agencia en Zúrich, fue el primer presidente del Estado de Israel. Bien Gurion, que el 1948 era presidente de la Agencia, pasó a ser el primer presidente del Consejo en cierto modo automáticamente. Moisès Sharet, encargado de las relaciones públicas de la Agencia, aconteció el primer ministro de Asuntos Extranjeros, etcétera. El que ha hecho Israel, el que hace Israel y el que hará Israel es la Agencia judía. En este organismo hay el espíritu, la clase dirigente, la pasión, la iniciativa, el dinero ­­­-la fuerza, el impulso y la convicción granítica. La Agencia judía y el Estado de Israel son dos cosas diferentes, pero en realidad son la misma cosa actuando paralelamente y dentro una ensambladura perfecta. La dirección de la Agencia judía surge del Congreso Sionista Internacional, que se reúne una vez cada cuatro años en un lugar u otro de la tierra: el Fondo Nacional Judío, el Movimiento por la Unidad de Israel, no son más que organismos amalgamados y dependientes de la poderosa Agencia judía. El centro general de este organismo se encuentra, naturalmente, a los Estados Unidos.

Ahora bien: cuando los cuadros de la Agencia judía pasaron a convertirse en los del Estado de Israel, se pudieron poner a funcionar enseguida y con gran eficacia, no solamente por su valor intrínseco, sino porque tuvieran la fortuna de heredar la administración dejada por los ingleses al acabar su mandato de Palestina. No es paso tan fácil de crear una administración útil y productiva, puntual e inteligente. Los ingleses dejaron los fundamentos de una excelente administración en este país impregnada del espíritu de las magníficas instituciones publicas de Inglaterra, y el sistema fue heredado por los nuevos gobernantes. Para el Estado incipiente tuvo un valor inapreciable. El impulso estaba dado, las paredes maestras estaban construidas, y no hizo falta sino continuar, seguir, perfeccionar. Israel no tiene constitución escrita... como Inglaterra. Israel es un país basado enel habeas corpus y el respeto legal a la persona humana... como Inglaterra. Israel es un país parlamentario, de equilibrio de poderes y, por lo tanto, de limitación de poderes... como Inglaterra. Israel tiene una administración pública responsable, una estructura judicial, una policía bien pagada, eficiente, no corrompida... como Inglaterra. La moneda inglesa es la libra esterlina.., la moneda israelí es la libra israelí. Todos estos factores decisivos y todo el que gira alrededor es el que, a través del mandato en liquidación, heredó Israel del Reino Unido. Considerable herencia.

Añadiré —sin que esto prejutgi que más adelante hablamos de la cuestión— que la inmensa mayoría de militares que hoy tienen de treinta y cinco a cuarenta y cinco años han servido como oficiales o como soldados en el ejército inglés de la última gran guerra, sobre todo en el VIII ejércitos del general Montgomery al África, en Italia y en la invasión de la Europa central. El ejército israelí no es, pues, una improvisación: es una fuerza probada y cierta, que posteriormente ha sido perfeccionada de una manera considerable.

En los últimos tiempos del mandato, las relaciones anglo-judías se deterioraron por exceso de equívocos y por la preponderancia de los intereses proàrabs y de los de las grandes compañías petrolíferas del Próximo Oriente, en el Foreign Office. Esto trajo las organizaciones judías clandestinas —la Haganah— a cometer actos de gran violencia contra los ingleses. Las dos fuerzas lucharon enconadamente. No creo, pero, que el pueblo judío esté dominado por el complejo antianglès. Son dos pueblos que pueden estar momentáneamente separados por los intereses; tienen, pero, ideales lo suficiente paralelos para comprenderse. en Israel, le han dolido, ciertamente, los errores que atribuyen a Mr. Eden y a Mr. Bevin. Hace falta reconocer, en todo caso, que la posición inglesa era endemoniadamente difícil. Contentar todo el mundo es difícil —quizás imposible. Cuando los judíos afirman que los errores aludidos han contribuido a rebajar la influencia inglesa en esta parte del mundo, quizás lo aciertan. Ya veremos si la potencia americana caerá en las mismas dificultades, cosa difícil teniendo en cuenta la influencia judía a los Estados Unidos.

La digresión ha sido larga. Nuestra intención, en este capítulo, era de demostrar que la creación del Estado de Israel, como organismo eficiente, contribuí poderosamente a escamotear, desde el primer momento, el peligro de la torre de Babel. Se considera, pero, que el Estado como factor de integración habría llegado a resultados puramente mecánicos si no se hubiera producido al mismo tiempo la aparición de un factor espiritual decisivo: la resurrección de la lengua hebraica como lengua del país.

El hebreo contra Babel

En el curso de los siglos, la lengua hebraica se fue decandint y acabó por morirse, no solamente en la diáspora, sino en el pequeño núcleo judío que continúa viviendo en Palestina, bajo los sucesivos dominadors. Era una lengua muy muerta que la latina. Sólo una parte de las autoridades religiosas (el rabinat), los eruditos judíos (Spinoza sabía la lengua y escribí una gramática) y no judíos, los hebraïtzants y algunos poquíssims escritores se mantuvieran fieles a la antigua lengua. Para el pueblo, el hebreo no tenía ni vida, ni significación, ni sentido.

En el momento de la creación del Estado, la situación lingüística era, aproximadamente, como sigue: el hebreo era una lengua muerta. Los judíos diseminados por todo el mundo hablaban, claro está, la lengua de su país de residencia: en Inglaterra, a los Estados Unidos y al Canadá, el inglés; en Francia, el francés; en Rusia, el ruso; en Polonia, el polaco; en Buenos Aires, el argentino, etcétera. Sobre las masas, pero, más o menos itinerantes de la diáspora se habían formado dos enormes manchas lingüísticas que se han mantenido a través de los siglos. Los judíos sitos en el área de las lenguas hermano-eslavas hablaban, además del lenguaje del país de su residencia, el jiddisch, que es el alemán medieval corrompido por la presencia de una gran cantidad de palabras eslavas. Esta manera de habla era utilizada grosso modo, principalmente, por los judíos asquenasites. Los judíos de cabellos negras, morenos y de ojos oscurososcuros, los sefardites, hablaban, además de la lengua del país de su residencia, el ladí, que es el castellano arcaico corrompido por una gran infiltración de voces italianas, griegas, turcas, árabes, balcàniques (rumanas, búlgaras) y de la lengua franca del Mediterráneo, el catalán incluido. No podría paso decir qué situación de decadencia representa el jiddisch, porque no conozco esta lengua. Es el lenguaje de la más gran parte de los judíos americanos de NovaYork. Sobre esta lengua hay un movimiento literario, de poesía y de teatro, del más gran interés. El número de papeles que salen, sobre todo de los EE.UU., en esta lengua se considerable. De todas maneras, hay quien sostiene que el estado de este idioma es confuso, precario, excesivamente limitado a un particularismo estrecho y muy corrompido.

Puedo decir, en cambio, algo sobre el estado en qué se encuentra el ladí, porque estos últimos días he leído todo el que me ha caído a la mano en este galimatias, sobre todo los dos trisetmanals que aparecen en este país: La Verdad y El Tiempo. Estos papeles me han producido una impresión llastimosa, lamentable. No se trata solamente de una forma expresiva de aluvión, formada por una lengua básica —el castellano de la época de expulsión de los Rels Católicos— a la cual se han añadido palabras de otras lenguas hasta sumergirla en el caos. El que ha desaparecido del ladí es el espíritu básico, la estructura castellana, para ser sustituida por el puro galimatias. Recuerdo que ahora hace cuarenta años, a Salònica, daba gusto de sentir el que todavía era posible de escuchar de este lenguaje y el sabor que tenía la prensa de aquella ciudad que contendía manifestaciones. Claro está que Salònica era una especie de capital del sefarditisme: el grupo era rico, el Gobierno turco tolerante, el rabinat inteligente y tradicionalista. En los días de hoy, pero, Salònica, como núcleo importante de la diáspora, ya no existe; 75.000 judíos de Salònica, que hablaban ladí, serían ignominiosamente asesinados por la Gestapo durante la ocupación de. Grecia por los ejércitos alemanes. El hecho ha sido una cabeza mortal para la vieja lengua que los judíos se emportaren de nuestro país a consecuencia del decreto de expulsión de finales del siglo xv. El ladí que escriben hoy en Israel ha sufrido una degeneració lamentable y constituye una escritura inintel·ligible y energumenica. Yo, personalmente, soy algo refractario a formular una cualquiera profecía; me parece, pero, que este lenguaje tiene muy mala pieza al telar, verosímilmente hablante. Ha entrado en la agonía. Se cuestión de muy pocos años: una generación?, dos? De aquí a un irrisori número de años, esta manera de habla, que ha durado siglos, será un simple objeto de vitrina arqueológica, y, quitado de algunos, pocos, eruditos, nadie sabrá exactamente en qué ha consistido. Es, de todas las maneras de habla —y de escribir— perceptibles en Israel, la que ofrece menos dificultades a la penetración del hebreo.

He tratado de saber el número aproximado de personas que, radicadas en este apis, tienen mes o menos relación con esta forma de expresión. Un diplomático –los diplomáticos son, a menudo, hiperbólicamente amables– me aseguró que llegaban a 250.000. Un funcionario del ministerio de Educación me aseguró que no llegaban a 100.000.Aun cuando la inmigración del norte de África sobre Israel va de aumento, creo más en la segunda afirmación que en la primera. El ladí ha dejado de tener gusto y sabor, ha perdido claridad y expresividad y, a judicar por los textos que en los papeles se escriben, ha perdido mucha fuerza transmissiva. Más que una manera de hacerse entender es un seguido de exabruptes personales, muy limitados pero capriciosos: un guirigall puro y simple.

Nos hemos extendido algo en estas cosas por dar una vaga idea del que habría podido representar la diversidad lingüística, del peligro que habría podido tener para la integración de Israel el galimatias de las lenguas. Hoy, pero, el peligro parece muy acollatat. Todas las personas, sea qué que haya sido su edad, que por una razón o por otra han pasado por una escuela -aun los inmigrantes que hubieran de aprender, en una escuela profesional, un oficio-, hablan y escriben el hebreo. Desde que Israel se constituí como Estado, el hebreo ha sido no solamente la lengua oficial, sino el instrumento de las escuelas. Israel tiene cuatro días -como Estado, se entiende. En este periodo de tiempo ha pasado una determinada cantidad de la población por las escuelas. Así, pues, el número de personas para las cuales el hebreo se la lengua materna adelanta cada día. La solución de dar a este pueblo su lengua propia es, pues, simplemente, una cuestión de tiempo. No tiene la mínima duda que la totalidad de la población ha acogido el restablecimiento de la lengua con un interés vertader a pesar de los indudables maldecaps y percances que ocasiona aprenderla. El hebreo se un lenguaje endemoniado y difícil: tiene alfabeto propio y se escribe y se lee a la inversa de nuestras lenguas. Nosotros escribimos y leemos de izquierda a derecha; el hebreo se escribe y se lee de derecha a izquierda, de forma que el que para nosotros es el comienzo, en el hebreo se el fin y viceversa.

No se debe hacer más que pasear por estas poblaciones y por sus calles y ver los rótulos de tiendas, oficinas y comercios para hacerse cargo del avance del idioma. En las primeras etapas de la realización del sionisme, debió de producirse utilizando los signos alfabéticos de los idiomas latinos; después, se pasó por una etapa de rotulación bilingüe, que en la actualidad va de baja, porque es cada vez más numerosa la cantidad de rótulos escritos puramente en hebreo. Si esta tendencia persiste, el turista no hebraïtzant pasará a Israel indudables malos ratos por premura de accesibilidad a la lengua. De todas maneras, es muy verosímil de pensar que no se llegará a la inaccesibilidad completa. El pueblo judío tiene una curiosidad tan vasta, tiene intereses tan lejanos y diversos, que siempre mantendrá el plurilingüismo como principio. Por otra parte, 1'experlència enseña que las personas que hablan lenguas de proyección limitada son las únicas que dominan las lenguas extranjeras. El bilingüismo es una suerte; el plurilingüismo, una ventaja inmensa. El número de lenguas que se hablan en Israel es desorbitado, y se precisamente por prevenir los excesos de la confusión babèlica que han impuesto el hebreo. Todo esto indica -me parece- hasta qué punto ha sido bien recibida la reforma lingüística.

Las contradicciones

De todas maneras, seria un error de creer que todo el mundo, en Israel, sabe el hebreo; el problema -decíamos hace un momento- es una cuestión de tiempo. Hace falta dar, pues, tiempo al tiempo. Hay personas radicadas en este país que, por su edad o por la razón que sea, no sabrán mal el hebreo. Hay inmigrantes, llegados estos últimos años, que no han tenido tiempo de aprenderlo. Por eso es por lo que se dan dos fenómenos contradictorios: de una esquina, se fomenta en todos sentidos la lengua nacional; pero, dado que el Gobierno está interesado que la gente siga los incidentes de la marcha del país, en todos los aspectos y día detrás día, excitante de este modo los casos de separación de los intereses generales de la comunidad, está, por esto, deseoso que las noticias lleguen a la gente en cualquier lengua. Es por esta razón que, en este país, acercarse a un quiosco de periódicos, entrar en una librería, es una invitación al acceso a todas las lenguas de la tierra y, por lo tanto, tener una idea de la composición humana real del país.

[...]

En su primera década de existencia, Israel ha adelantado un gran paso en este sentido. Todos los factores han sido aprovechados por llegar en este objetivo. El resultado ha sido la aparición, en esta parte de la tierra, de un factor nuevo, sobre el cual, diez años atrás, nadie habría apostado ni cinco céntimos —un factor con el cual se debe contar, del cual no se puede prescindir, por ser absolutamente decisivo. Todo el resto es ficción, parauleria, temeridad. Claro está: una parte de la población de Israel tiene un tono cultural y una educación correspondiente a los países de provinença, que son los países mas de punta y los más adelantados, y así los progresos que se han hecho son en cierto modo naturalíssims. Pero es asimismo un hecho que la mayoría actual del país no proviene precisamente de estos ambientes, sino de otras, asiáticos y africanos, muy diferentes. El que en definitiva importaba era amalgamar estos factores tan diferentes, integrarlos, unirlos, y esto es el que se está haciendo.

Aparte las postulacions hebreas y árabes que aparecen en el país, se toca, aquí, todas las cuerdas de la línea lingüística: periódicos franceses, dos; periódicos alemanes, dos o tres; húngaros, polacos, rumanos, rusos, búlgaros, turcos, revistas en castellano para Sur-amèrica, aparte los periódicos escritos en jiddisch y en ladí. He dejado el mejor para el final. El mejor periódico de Israel escrito en una lengua extranjera es el Jerusalén Puesto, escrito en inglés, pequeño pero muy bien hecho. Es muy posible que me haya olvidado algún matiz. En todo caso, el lector puede ver que la prensa de Israel cubre —o al menos pretende cubrir— las necesidades de la diversíssima población que reside.

De aquí a unos cuántos años, cuando la inmensa mayoría de la población poseerá el hebreo como lengua materna, la situación actual será considerada insólita y extravagante. En las circunstancias y en la situación presente, ¿se podía actuar, pero, de alguna otra manera? Se había de asegurar la entregent entre una población de innumerables procedencias y la sociedad del país, y la comunicación no se podía traer a cabeza más que a base de un poliglotisme periodístico sin límites. Israel es una máquina compleja que cada día crece y se agranda con aportaciones humanas sitas en diferentes estadios de la evolución social y procedentes de los ambientes más diversos. Mientras no llegue el momento que la lengua nacional sea el instrumento general de la comunicación humana, hace falta utilizar todas las variedades lingüísticas para crear la sociedad del país.

No sé si he conseguido subrayar la considerable largura de estas cuestiones, que parecen mínimas y tienen un peso decisivo. Es de toda obvietat, en todo caso, que este es uno de los problemas mas gordos que tiene planteados. Si el agua ha sido el común denominador material de la integración del país, la cuestión lingüística ha sido, en el plan social y espiritual, un factor del mismo sentido.

Una gran aventura

El hebreo era una lengua fósil. Los siglos lo habían anquilosat y lo habían convertido en una herramienta arqueológica, de vitrina de museo. Era un lenguaje esotérico, que sólo los sacerdotes y los eruditos de 1'hebraisme comprendían y manejaban como aquel quien observa una colección de mariposas plantadas con una aguja en las estanterías de un museo.

El hebreo había perdido el contacto con la vida moderna, con las realidades de nuestro tiempos, y su léxico respondía a otras épocas. Ha sido, pues, necesario añadir alorganon del idioma muchas palabras de los tiempos modernos, palabras que el pueblo ha ido produciendo o en todo caso aceptando si han nacido de sugestiones personales. El país, claro está, no dispone de ninguna academia, aun cuando tiene gente de auténtica fuerza filològica. Paralelamente, ha sido indispensable eliminar arcaísmos y antigalles carcomidas y muertas. Todo este proceso —me dicen personas que lo han vivido directamente— se ha traído a la práctica con discreción, evitando las explosiones de fogositat y las pedanterías y ridiculeces a qué son tan propicios los problemas gramaticales. El cierto es que la gente, el público, se ha interesado por estas cosas y cada día se interesa más. El hebreo tiene una resurrección rápida, y cada día lo habla, lo lee y lo escribe más gente. Además, a los judíos, los gusta enormemente encontrar personas que hablan hebreo. Una de las razones de la grandíssima popularidad que tiene en Israel el actual embajador francés, Monsieur Gilbert, es que habla el hebreo con una perfecta fonética. Cuando nuestro excelente profesor MillàsVallicrosa se levantó a habla a la Universidad judía de Jerusalén y pronunció su discurso en hebreo, produje una gran impresión y suscitó una corriente admirativa. Es vertaderament agradable, yendo por el mundo, de encontrarse con hombres del propio país admirados al extranjero por sus méritos auténticos. En los medis intelectuales de Israel, el profesor Millàs es respetado, seguido y admirado como un grande hebraista.

Uno de los aspectos divertidos de la cuestión del renacimiento del hebreo es que el hecho ha sorprendido e indignado todo aquel mundo de primarios que consideran incorrecto que las personas no hablen su propia lengua. Casi todos los países contienen una cantidad más grande o más pequeña de estos especímenes. «¿Cómo es posible —dicen— que los judíos, que son generalmente tan llestos, que tienen tanto sentido práctico, que saben con claridad el que vuelan en cada momento, se dediquen a resucitar una lengua muerta, que nadie comprende, que no tiene ninguna utilidad, pudiendo haber adoptado una lengua que los hubiera permitido volar entre continentes?»

Pero todos ustedes lo ven. A un diplomático israelí a quien decían que habían de haber implantado el inglés, por razones prácticas, como lengua nacional, le sentí decir: «Pero, ¿por qué el inglés y no el chino, que todavía lo habla más gente? ¿Por qué el inglés, si no somos ingleses, sino judíos?». Es evidente: los judíos, que ciertamente son prácticos e inteligentes, se dedican a resucitar una lengua fósil y además muy compleja. Que haremos!... Si lo hacen, es, sin duda, por alguna razón, positiva y convincente, al menos para ellos. De otra manera, no se explicaría. Algo deben esperar. Y el que esperan es muy claro: cuando los judíos hablarán y escribirán su lengua, su personalidad será mucho más concreta y auténtica. Dejarán de ser espíritus de imitación, falsificaciones y sucedáneos de otros espíritus —y este probablemente ha sido el aspecto más dramático de la asimilación en la diáspora— para dar lugar, quizás, a un espíritu más auténtico. En definitiva, la aparición de Israel podría favorecer la germinación y la desclosa de nuevos matices originales de la cultura y de la personalidad. La substanciasustancia baso, potencial, en todo caso, existe.

Sea cómo sea, la historia de la primera década de la existencia del Estado de Israel, tan llena de extraordinarias aventuras, contiene también una aventura lingüística, de gran trascendencia. La resurrección del hebreo equivale a la reconstrucción de la sociedad de Israel, atomitzada y dispersa durante casi dos milenios. El hecho es tan insólito, tan insospechado y sorprendente, que, comprobando in situ estas cosas, a veces parece que se sueña despierto.
Josep Pla
[Israel, 1957]

lunes, 9 de febrero de 2009

BUENISMO Y TOTALITARISMO

Excelente articulo de Francesc Marc-Álvaro publicado en el periodico La Vanguardia el 09/02/2009 donde aconseja no confundir izquierda democratica (con la que me identifico) con la izquierda totalitaria, que es la que se suele manifestar contra Israel con la excusa del "antisionismo",  tal como hemos visto en numerosas manifestaciones.


Cuando via Jordi Miralles, secretario tercero de la Mesa del Parlament y coordinador general de Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), partido coaligado con ICV, manifestándose en Barcelona a favor del régimen de Fidel Castro, no me extrañó. Aunque mucha gente no sea consciente de ello, dentro del bloque de partidos que hoy gobiernan la Generalitat, hay una organización que sigue defendiendo los principios de la izquierda totalitaria, la que todavía no ha abjurado de la experiencia soviética ni ha pedido perdón por la complicidad con los crímenes del gulag, aunque no duda en exhibir la bandera de lo que llaman "memoria democrática". EUiA, formación hermanada con Izquierda Unida, es un conglomerado creado por varias siglas minoritarias, como el PSUC-Viu, el Partit dels Comunistes de Catalunya y el Partit Obrer Revolucionari, entre otros. La propaganda que editan muestra bien qué son.


Nuestra sociedad abierta, que Miralles y sus correligionarios combaten bajo cualquier pretexto, permite, esa es la grandeza de la imperfecta democracia, que puedan manifestarse en defensa de un tirano y que, luego, nos den lecciones de pluralismo, transparencia y pacifismo. Pero las manifestaciones procastristas son lo que son: una expresión inequívoca de totalitarismo, tan satisfecho de serlo que se permite, incluso, la cínica reversión dialéctica de acusar de "fachas" a todos los que se manifestaron en contra de la dictadura cubana. Que haya sectores reaccionarios entre la oposición a Castro no altera la verdad. Como no la altera que hubiera militantes comunistas nobles y admirables.

Miquel Molina publicó una interesante columna el pasado miércoles en la sección Tendencias en la que también hace referencia a las manifestaciones de apoyo al régimen de los hermanos Castro. Molina analiza el término buenismo y señala que, a veces, sirve como palanca de las críticas que formulan "algunos de quienes dejaron la izquierda para abrazar el pragmatismo". La relación entre buenismo e izquierda, apuntada por mi colega, invitaa un ejercicio de aclaración que puede ser útil a la luz del tipo de debates que hoy aparecen en Catalunya y otros lugares de Europa.

Permítanme que me acoja a la autoridad de Norberto Bobbio, quien, en su célebre obra Destra e sinistra (derecha e izquierda), ubicó la discusión en las coordenadas más rigurosas y honestas para arrojar una luz que borra muchos malentendidos. Para Bobbio, "hombre de izquierdas" según su autodefinición, para comprender los campos ideológicos clásicos es imprescindible asumir la distinción entre libertarios y autoritarios así como entre moderados y extremistas. Estas distinciones no se superponen al binomio derecha-izquierda sino que –como Bobbio remarca– "lo atraviesan de lleno". Llegamos así al corazón del problema: la batalla de fondo es entre totalitarios y demócratas. Es aquí donde hay que poner la raya.

Los años treinta del siglo XX vieron el choque sangriento entre los dos grandes totalitarismos: el comunismo (en la izquierda) y el nazismo (en la derecha). La alianza bélica de la URSS con las democracias occidentales (tras el breve pacto Stalin- Hitler) dio legitimidad al totalitarismo soviético, al quedar en el bando de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Pero ello no hizo que las dictaduras controladas por Moscú fueran menos dictaduras, del mismo modo que el apoyo de Estados Unidos a Franco no hizo del franquismo nada parecido a una democracia.

Hoy, tras haber salido de la guerra fría, podríamos pensar que nos hemos librado del totalitarismo. No es así. Todo muda. En 1951, se publicó un libro fundamental: Los orígenes del totalitarismo, de Hannah Arendt. Como tantos intelectuales judíos, esta autora tuvo que huir de Alemania con el ascenso al poder de los nazis. Han pasado varias décadas desde que Arendt escribió su obra, pero el extremismo islamista, como indican muchos expertos, puede interpretarse como el heredero más claro de los viejos totalitarismos, de acuerdo con las categorías que nos legó la gran pensadora. El bloque inicial de su estudio, dedicado al antisemitismo como una de las fuentes de la ideología totalitaria, es de una vigencia extraordinaria. Así, no es extraño comprobar cómo una parte de los que justifican y apoyan a Hamas y otros grupos yihadistas son los mismos que defienden al dictador de La Habana. También en Barcelona.

No hay que confundir los términos. Está la izquierda democrática y está la totalitaria, como hay una derecha democrática y una que no lo es. Lo lamentable es que los demócratas acaben unidos a los totalitarios, a menudo por simple supervivencia parlamentaria. Así las cosas, el buenismo es sólo una retórica populista que, adoptada unas veces por demócratas y otras por totalitarios, ya sea por ignorancia o por mala fe, desfigura la responsabilidad de los políticos, al blindar con moralina decisiones que deberían explicarse seriamente con datos y argumentos, y sin excluir al adversario mediante la argucia de achacarle intenciones perversas.

Lo contrario del pragmatismo no es el buenismo sino las convicciones. Todo político que no sea cínico o fanático vive en tensión constante entre sus convicciones y la práctica de lo posible, ahí reside el legado humanista. Cada cosa en su sitio: el buenismo es tramposo y frívolo, pero se trata sólo de un catarro; el totalitarismo, en cambio, es tan grave como un cáncer devastador.